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sábado, 24 de mayo de 2008

SUS MANOS Y MI CAMINO

Le miro las manos a mi padre.
Sus ojos cansados
desterrados de hastío
transito a través de un túnel
alumbrado por ternura
sin renunciar a la vida
en su lucha con la muerte.
Mi padre fuma
bebe café
y desata un vendaval
contra la oligarquía.
Siempre tiene guardada una sonrisa
para repartir.
Entre sus bienes cuenta
con amigos
una máquina de afeitar
un cepillo de dientes
una foto de Erico y De La Mata
y algún disco de Osvaldo Pugliese.
Le miro las manos a mi padre
y es imposible equivocar el camino.

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