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miércoles, 9 de febrero de 2011

MAPAS Y PECIOS

Y si trazas el mapa de tu propio

cuerpo, sentirás cómo coincide

con el universo de tu palabra. Y también

que a las ínsulas se llega

solamente por los ríos de la sangre

que anega las selvas, las praderas

y los cielos. Proa siempre

hacia lo incierto que tú configuras

sin precisar de sextante ni instrumentos.

Pero no hay regreso, capitán. Atrás

quedan las estatuas que nunca

o pronto volverán a la arena

por las playas -en la medida

que progrese, extrañamente encendida,

la palabra sobre el cuerpo

en la luz de la razón que no naufraga.

Mas ¿quién podrá saberlo? Casi nadie ahora

junta pecios para después leerlos.



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