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jueves, 24 de julio de 2008

EL NOVIAJO


I
Tocan las campanas
la gente s´alegra.
Unos güenos mozos, cantando flamenco,
jacen gorgoritos en una taberna.

Tocan las campanas,
tocan dando güertas,
qu´asin tocan siempre
los días de fiesta.

Hay riñas de gallos
en la resolana de las corraleras
y en el altozano, junt´a los ceviles
unos zagalones se juegan las perras.

Los viejos s´apiñan,
s´apiñan las viejas
jaciendo la bulra
de la gente nueva.

S´arriscan las mozas,
y van peripuestas
luciendo los guapos
pañuelos de sëa;
goliendo a manzanas,
goliendo a camuesas.

Van en carrefilas, jaciendo pinitos,
camino e la iglesia...
Y yo, qu´era malo, más malo qu´un vendo,
me voy detrás d´ellas.

Me voy detrás d´ellas sin ver a los gallos
que riñen los mozos en las corraleras;
sin tomá las once,
sin jugá las perras.

Me voy tras las mozas
porque vá con ellas,
la que yo dinguelo,
la que me dinguela.
con sus ojos negros de mirás mu tristes
con sus ojos tristes de mirás mu negras.

Yo qu´era tan malo,
me voy pa l´iglesia
sin tomá las once,
sin jugá las perras,
sin dir... a las riñas
de las corraleras.

¡Que jormá te pones! - me icen los viejos,-
¡que güeno qu´eres! - me icen las viejas-
¡Chacho! ¿que t´ha dao? - me icen los mozos
dende la taberna.
M´ha dao la vía,
la vía qu´es güena
cuando se trebaja
por una querencia,
cuando por un argo, que llevamos drento
se sufre y se pena;
cuando, de roillas,
drento de la iglesia,
rezando, lloramos
sin danos verguenza.
La quiero y me quiere,
espero y espera
jasta que yo junte pa dale las donas,
jasta qu´ella s´haga´l ajuá con la hijuela.

Tocan las campanas,
la gente s´alegra.
Mi novia va a misa;
yo voy detrás d´ella,
y alli, mesmamente delante del Cristo,
jincao en la tierra,
rezando las cosas qu´a mi m´enseñaron
cund´iba a la escuela,
una vos me ice: ¡sé güeno y trebaja!;
y otra vos me ice: ¡trebaja y espera!

II
¡Qué güena y qué santa!
Qué santa y qué güena!...
Con lo que me quiere, ni siquiá me mira
drento de la iglesia.

Por eso me icen
qu´a mí me disprecia
porque no me mira
drento de l´iglesia.

¡Juy, que cacho e brutos!
¡Juy, que mal que piensan!
Si mesmitamente
lo qu´a mí m´alegra
es que no se istraiga,
es que no m´atienda,
pa qu´asin la Virgen mus dé de seguía
lo qu´ella la pie ca ves que la reza.

III
Cariños mu jondos son dambos cariños,
querencias mu jondas son dambas querencias.

Cuando con la jacha
descuajo en la jesa,
las ramas se runden,
la jacha se mella,
y yo, que soy juerte,
me queo sin juerzas...

Cuando yo la vide
po la ves primera,
preciìó la cosa de nuestro noviajo
con nuestros quereles y nuestras querencias.

Yo sé qu´el cariño d´ella no se runde,
ni el mio se mella,
que semos más duros que los arcornoques
y más que los jierros de las jerramientas.

¡Qué juerza más grande llevamos por drento!
¡que juerza, qué juerza!

Cuando con el burro salgo mu templano
camino e la jesa,
siempre me la encuentro
barriendo la puerta;
y siempre me ice: - ¡Anda con Dios hombre!-
y siempre le igo: - ¡ Quéate con Dios Petra!-
y le doy al burro pa qu´ande más listo,
y ella barre, barre, mucho más depriesa...

Y si, ya mu lejos,
güervo la cabeza,
me mira y se rie
con esa risina que tanto m´alegra...

¡Qué trebajaora!
¡Qué guapa y qué güena!
¡Si paece mentira
que tanto me quiera!

Tocan las campanas
tocan dando güertas...

Unos güenos mozos, cantando flamenco,
jacen gorgoritos en una taberna.

Hay riñas de gallos
en la resolana de las corraleras;
y en el artozano, junt´a los ceviles,
unos zagalones se juegan las perras...

¡Juy, que cacho e brutos!
¡Juy, que mal que piensan
creyendo que asina son las diversiones
de la gente nueva!

Y ¡es claro!, por eso, ¡qué corcio!, me icen
qu´ella me disprecia
porque no me mira
drento de la iglesia
con sus ojos negros de mirás mu tristes,
con sus ojos tristes de mirás
mu negras.

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